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Trabajo _in situ/site specific en paralelo, en dos espacios independientes, con la artista Bettina Geisselmann. Se desarrolló, en residencia, durante siete días (12 al 18 de junio de 2022) en el Espacio NEXO990 en Monzón de Campos, que es el lugar en el que quedará intalado este trabajo hasta el 28 de agosto de 2022._



Abismo de los pájaros
Julián Valle, Campillo de Aranda, junio de 2022

Tomar conciencia es tomar forma.
Henri Focillon (1)

Tierra de Campos es una tierra con cielos inmensos, pero también es un cielo inmenso con una tierra al fondo. Como podemos ver, estamos pensando en un mismo espacio pero lo hacemos desde una perspectiva distinta. En el proceso de creación de una obra pasa lo mismo, todo cambia dependiendo del punto de vista, pero también de nuestra relación –íntima- con ese acto de creación, su proceso y sus resultados.
Vamos a relacionarnos y a pensar donde estamos situados, desde otra perspectiva, con un vuelo más alto. Desde el lugar hacia el mundo extenso, incluso explorar la posibilidad (Kripal) de un mundo despierto (2) , un cosmos consciente. Y desde allí, también remontar hacia el interior de esa materia con la que trabajaremos y de la que surgirán las formas. No manipular la materia para que sirva a nuestras ideas, que es una forma de escapar de la misma: mejor nutrirse de ella(3). Intentar desvelar las formas que viven en la propia materia. En íntima conexión con el espacio que ésta ocupa(4). Abismándonos en la acción ante la epifanía de la obra. Asistir al proceso de una materia de la que brotan las formas. Y que la forma se signifique(5). Y tomar conciencia de que siempre hay en ella –como en nosotros- una nostalgia de disolución (6).
Verdaderamente es ésta una actividad enigmática. Una forma de conocimiento que se aprehende mediante la acción, sin llegar a poseerlo. En el que la criatura –como escribió Valery- engendra al creador (7) . Nos encontramos, acaso, con la posibilidad de estar ante el umbral de algo, sintiendo el vértigo de la conciencia en toda esta extensión, sin saber aún dónde están nuestros límites.
Nuestra tarea como artistas será tan concreta, y tan compleja, como construir un buen instrumento, como un lutier, con los materiales adecuados. Un instrumento bello y bien afinado que alguien se encuentra, y toca. Que interpreta con sus propios medios, da ese toque único.
Para encontrarse con su sonido interno, con el misterio de la obra y reconocerlo, sin necesidad de ese tipo de muletas de lo concreto que limitan la lectura y anulan su potencial. Obras que son pensamiento y que dejamos –como la herida que muestra el interior bajo la piel- abiertas al contener: como una taza vacía, como un extenso valle. Obras que el aliento creador, cuando cree llegado el momento deja reposar. Para que broten ante los ojos, en silencio.

El hálito fecunda al humus: se despiertan, como de sí, las formas: yo reconozco a tientas mi morada. (8)
José ángel Valente




[1] Henri Focillon, La vida de las formas y Elogio de la mano, Xarait Ediciones, Madrid, 1983, p.48.
[2] Jeffrey J. Kripal, El vuelco, Epifanías de la mente y el futuro del conocimiento, Atalanta, Girona, 2022, p.164.
[3] Henri Focillon, La vida de las formas, op. cit., p. 37.

[4] Ibid, p.48.

[5] “El signo significa y la forma se significa”. (Henri Focillon, La vida de las formas, op. cit., p. 10.).
[6] José Ángel Valente, “Sobre la lengua de los pájaros”, en Variaciones sobre el pájaro y la red. Tusquets Editores, Barcelona, 1991, p.239.
[7] Paul Valery, Alfabeto, Pre-textos, Valencia, 2018, p.87.
[8] Jose Ángel Valente, “Tres lecciones de tinieblas”, en El fulgor. Antología poética (1953-1996), Círculo de Lectores y Galaxia Gutenberg. Barcelona, 1998, p.217.